Divagando sobre LLP
por Quintín
Es un lindo día en San Clemente. El sol brilla, la temperatura es agradable. Sentado frente a la computadora, si giro la cabeza hacia la derecha puedo ver un recorte del mar. Hoy nos levantamos temprano y salimos con Flavia a caminar por la playa. Después tomamos un café, pasamos por el correo e hicimos las compras en el supermercado. Así, apaciblemente, se fue la mañana. Una mañana habitual en los últimos tres años, acaso igual a otras en el futuro.
Pero el mediodía nos encuentra angustiados. Hace dos días Tomás Abraham se fue de La lectora y perdimos un socio que tiene lectores, discípulos y hasta fanáticos. Algunos de ellos han expresado su lealtad y su admiración con comentarios cargados de odio y de desprecio hacia nosotros. No los publicamos todos porque nos parecía un exceso masoquista, pero verlos juntos produce una sensación fuerte, de gran congoja. Por lo menos a mí. Aquí van algunas muestras de la agresión recibida desde el domingo.
Fuente: lalectoraprovisoria
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